Header Ads

La crisis de Güemes: cuando ninguna pata de la mesa está firme


El Club Atlético Güemes atraviesa un momento delicado tanto en lo futbolístico como en lo institucional. Los malos resultados dentro de la cancha comenzaron a reflejarse también en la dirigencia del club con la renuncia de su expresidente, Rodrigo Mattar, y la posterior asunción de Carlos Pezzini. Fueron las primeras señales de una crisis que hoy encuentra al conjunto azulgrana en el fondo de la tabla, sumado además a la salida de Juan Vita y la llegada de Pablo Guiñazú como nuevo entrenador.

Para lograr el éxito en el fútbol existe una teoría conocida como “las cuatro patas de la mesa”, que sostiene que un club necesita estabilidad y armonía para alcanzar resultados. Esas cuatro patas son los jugadores, el cuerpo técnico, los dirigentes y la hinchada. Hoy, esos pilares no parecen estar firmes y hacen tambalear una mesa que, si no logra sostenerse, puede terminar cayéndose.

Actualmente, Güemes ocupa la 17ª posición de la Zona B de la Primera Nacional con 13 puntos y se encuentra en puestos de descenso directo. Si bien en los últimos años el gran objetivo fue mantener la categoría, este 2026 parecía marcar otra ambición. Así lo dejaban entrever las declaraciones durante la pretemporada, donde se repetía una frase que ilusionaba al hincha: “pelear los puestos de reducido”.

A priori, el simpatizante podía entusiasmarse con esa idea. Era una nueva etapa para el club, con un cuerpo técnico encabezado por Juan Vita y un plantel prácticamente renovado. En los amistosos se observaban intentos de construir una identidad futbolística basada en presión alta, juego asociado y verticalidad.

Durante las primeras fechas, el equipo mostró intenciones claras de juego, aunque sufrió una falencia determinante: la falta de eficacia en la definición. A eso se le sumó el desgaste físico que el equipo evidenciaba en los segundos tiempos tras el esfuerzo realizado en las etapas iniciales. Ambos factores terminaron siendo claves para explicar por qué muchos partidos se escaparon sin los resultados esperados.

En medio de ese contexto llegó una noticia que sorprendió a la institución de calle Rivadavia: Rodrigo Mattar presentó su renuncia a la presidencia y cedió su lugar a Carlos Pezzini, quien hasta ese momento se desempeñaba como vicepresidente. Aunque oficialmente la salida fue atribuida a “motivos personales”, el movimiento institucional encendió señales de alerta y dejó en evidencia que el club tampoco atravesaba tranquilidad fuera de la cancha.

A pesar de algunos pasajes positivos, como una racha de cinco partidos sin derrotas alternando victorias y empates, el funcionamiento del equipo nunca terminó de convencer. El punto de quiebre pareció llegar en la derrota 2-0 ante San Martín de Tucumán por la novena fecha, un encuentro en el que quedaron expuestas muchas de las debilidades futbolísticas del equipo.

Desde entonces, Güemes solo consiguió una victoria en cinco partidos y la imagen del entrenador comenzó a desgastarse. Incluso aparecieron conflictos internos, como el caso de Nicolás Juárez, quien fue informado por el cuerpo técnico que no sería tenido en cuenta y decidió sumar minutos en la liga local. Posteriormente, el futbolista expresó públicamente su descontento con la situación, profundizando aún más el clima de crisis.

Mientras tanto, el hincha comenzó a perder la paciencia. Los malos resultados y las distintas situaciones internas provocaron un creciente malestar hacia jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Finalmente, la salida de Juan Vita terminó concretándose en un contexto de incertidumbre, con un Güemes que no logra encontrar estabilidad ni dar el salto futbolístico que se esperaba a comienzos de temporada.

Ahora, con Pablo Guiñazú como nuevo entrenador, el club intentará revertir el presente. Sin embargo, la sensación es que hoy la “mesa de Güemes” está chueca y una de sus patas ya cedió. Dependerá de todos los protagonistas volver a alinearse y reparar esa estructura antes de que las demás también se quiebren y el club termine tocando fondo.

Por: David Gómez 

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.